En unas semanas se llevarán a cabo las elecciones presidenciales en Colombia, lo cual es esperanzador para el avance del proceso de paz ya que vuelven a aparecer en la boleta electoral el candidato de la izquierda, Gustavo Petro, y el Dr. Sergio Fajardo como alternativa ante el oficialismo uribista que no ha logrado pacificar al país en sus cuatro años de gobierno.[1]
A diferencia de México y otros países latinoamericanos con un historial de revoluciones que renovaron las élites económicas y políticas heredadas de la colonia, Colombia, a raíz del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán en 1948, había anulado cualquier posibilidad de movilidad social, puesto que aquel trágico suceso detonó un largo conflicto armado en el que ninguno de los bandos se impuso.[2] Los grupos paramilitares —financiados por empresarios locales y extranjeros y una guerrilla que terminó beneficiándose de la contradictoria Guerra contra las drogas declarada por el presidente Nixon en 1971, en la que Colombia fue uno de sus escenarios fundamentales— extendieron su conflicto armado por más de medio siglo, aunado al contexto de violencia inherente a la actividad económica extractivista, como la minería, que se refleja todavía en los asesinatos de periodistas, líderes sociales y defensores de la tierra.
Como alcalde de Medellín, Sergio Fajardo dio cabida en la sociedad a distintos miembros de la organización paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) que se empezó a desmovilizar desde 2003. Aquel acontecimiento bien podría ser replicado para el proceso de amnistía a la Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) liderado por el expresidente Juan Manuel Santos, quien fuera reconocido por la comunidad internacional con el Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos para acabar con aquel conflicto armado, a pesar de la enorme oposición que enfrentó en su propio país como lo vemos en el documental Colombia fue nuestra.[3]
Una de las escenas más reveladoras del documental es el testimonio de un presunto aristócrata, quien con un cigarrillo en la mano y un vaso de whisky en la otra habla sobre la pobreza, la política y la guerra recordándonos que no hay nada más parecido a un fascista que un burgués asustado. Hace una dura crítica al capitalismo, sistema que amenaza su propia posición de privilegio; se muestra comprensivo con la crueldad en un país desigual y nos confiesa que “[…] esta es una sociedad putamente excluyente, perdón la palabra, éramos dueños del mundo. Yo desciendo de tres presidentes del S. XIX, ellos eran españoles y con todas sus armas se trataban de defender y de crear en este oasis un imperio. Éramos dueños del mundo, Colombia era nuestra”. Esta frase es la que dio vida al título en español del documental y que nos obliga a preguntarnos: ¿a quién pertenece Colombia ahora?
¿A quién pertenece un país con 50 millones de personas, donde la mayoría fue víctima de una guerra que dejó a más de 220,000 muertos, siete millones de desplazados internos y una diáspora de colombianos en el extranjero, en donde confluyen fuerzas como las guerrillas y el paramilitarismo? Un País en donde EE. UU. mantiene una enorme presencia militar mediante acuerdos de cooperación con el Estado Colombiano lo que le permite controlar al menos siete bases aéreas con la asistencia de contratistas norteamericanos. ¿En qué beneficia a Colombia la reciente alianza militar con la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte)? ¿No debería buscar acuerdos comerciales y de colaboración internacional ahora que tiene los procesos de paz internos necesarios para la reconciliación?[4]
Claramente el país debe pertenecer al Pueblo de Colombia, aunque esto parezca más demagogia que buenos deseos, las próximas elecciones podrían construir una soberanía popular alejada de quienes, al considerar a Colombia de su pertenencia, han explotado sus riquezas y a la población durante siglos.
De quien escribí en mi artículo: Inolvidables profesores de Medellín (10/11/21), recordando el afortunado encuentro que tuve con él previo a las elecciones presidenciales de 2018.
Biografía de Jorge Eliécer Gaitán
Disponible en Amazon Prime también identificable por su título en inglés Colombia in my arms
Para saber más sobre la relación entre OTAN y Colombia, véase el siguiente texto: Colombia ‘principal aliado no perteneciente a la OTAN’
