¿Dignidad individual o colectiva?

El filme surcoreano Microhábitat (So-gong-nyeo) https://mubi.com/es/films/microhabitat nos presenta a Mi-so, una joven de 31 años dispuesta a dejar de lado sus necesidades básicas para proteger las cosas que más ama en la vida: el tabaco, el whisky y su novio. El filme inicia cuando a nuestro personaje le incrementan el precio del alquiler y deja el precario espacio donde vive para buscar alojamiento temporal con cada uno de sus cinco compañeros de una banda musical de su juventud.

Conforme se desenvuelve la trama se muestran los estilos de vida adoptados por las amistades de su truncada vida universitaria y el precio que pagan para cubrir esas necesidades de las que ella decidió prescindir. La óptica del filme se centra en las decisiones y consecuencias individuales que ahora particularizan a la sociedad surcoreana, así como también se expuso en la cinta galardonada con el Oscar a Mejor Película en 2020, Parásitos y la reciente serie El juego del Calamar. Lo anterior nos abre un gran espacio para preguntarnos: ¿qué alternativas colectivas más gratificantes existen para afrontar los retos de la vida contemporánea?

Para Mi-so, una vida sencilla le proporciona mayor satisfacción que tener una mejor posición social o mayor solvencia económica. Sus acciones no están dictadas por apariencias externas; son puras y de corazón, ella misma es una luz que se desplaza de un lugar a otro como un ángel de la guarda llena de alegría y afecto desenfrenado que sus amigos han perdido a través del tiempo. Esta cualidad que conserva nuestra protagonista (de identificar las necesidades emocionales de los demás y la disponibilidad y capacidad de hacer algo por ellos) nos revela el precio que pagamos por el prestigio social.

La que parece estar desesperada por encontrar refugio descubre que lo más importante es la sensibilidad para entender su entorno y las necesidades de los demás. El resultado es una profunda meditación sobre las innumerables elecciones que hacemos para construir nuestras vidas en un mundo que prioriza la estabilidad y que valora cada vez menos la libertad y la espontaneidad.

Sin embargo, las soluciones que esta entrañable narrativa explora ante las condiciones impuestas para vivir no dependen de nuestra relación con los demás, ni de tener una mínima conciencia de clase, ni de contar con ciertos espacios culturales para articular una respuesta colectiva que logre trascender en la esfera pública. Pareciera que no hay alternativa, que nuestra libertad individual de elección terminará por aislarnos aún más de los seres que le dan sentido a nuestra existencia.

Si nuestras opciones son conservar la dignidad personal a costa de vivir en la marginalidad o asumir la enajenación que implica cumplir las demandas sociales, vale la pena rechazar esta narrativa convencional y rebelarse para luchar por una dignidad colectiva en la que incluyamos a todos sin abusar de ninguno. Las personas, como cualquier otro ser vivo de la naturaleza, florecemos y prosperamos cuando quienes están alrededor nuestro también prosperan y florecen.

¿Dignidad individual o colectiva?

Total
0
Shares
Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Related Posts
Leer más

Gracias por las sanciones

Con liderazgo y respaldo popular, México transforma cada amenaza en una oportunidad estratégica para construir soberanía en un mundo multipolar. Comparto el más reciente artículo publicado hoy en El Soberano.
Leer más

Aguas negras del imperio yanqui

En su artículo "Aguas Negras del Imperio Yanqui" publicado en El Soberano en octubre de 2022, Hernán Garza plantea una tesis crítica sobre la relación entre el poder económico corporativo y el poder político, ejemplificado por el patrocinio de Coca-Cola en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP27).