La FIFA no se toca

«Hoy compras a los mejores jugadores y ganas. Todo se basa en la riqueza.»
Michel Platini

Cuando estalló el FIFA-Gate[1], con la redada del FBI en el lujoso hotel Baur-Au-Lac de Zurich en mayo de 2015, parecía que se pondría fin a una arraigada cultura de corrupción en el fútbol que involucra jugadores, dueños de equipos, ejecutivos de las federaciones, cadenas de televisión, negocios de apuestas y hasta jefes de Estado. Sin embargo, tres años después se confirmó la sede del mundial 2026 en los EEUU ―con Canadá y México de comparsas―. Para entonces pocos seguían creyendo que la intervención fue “por el bien del fútbol”, sino para que los estadounidenses participaran de uno de los negocios más rentables del planeta que aún no controlaban.

Aunque hay evidencia de tráfico de influencias por parte de Joao Havelange desde el mundial de 1978 en Argentina, los grandes negocios del fútbol nacieron con el astuto empresario alemán Horst Dassler, quien vislumbró el gran potencial económico de la Televisión al crear en 1982 la sociedad de mercadotecnia y de gestión de derechos International Sport and Leisure (ISL). Así, el patrón de Adidas se convirtió en el socio número uno de la FIFA. Posteriormente ISL[2] adquirió los derechos exclusivos de transmisión para venderlos a las cadenas de televisión. Fue en ese momento que el dinero empezó a fluir a raudales en el fútbol.

Lo anterior creó un ambiente de lucro que permeó en múltiples ámbitos, desde la selección de las sedes, patrocinios, derechos de transmisión, amañe en los sorteos y fraude en las apuestas deportivas. Los escándalos eran cada vez mayores y más frecuentes, pero las cosas no cambiaron. Parecía que la FIFA se sentía arropada por las oscuras y laxas leyes suizas ―el paraíso fiscal de las Federaciones Deportivas internacionales― donde hasta hace poco el fraude entre particulares no era perseguido judicialmente. Sin embargo, con la elección de Qatar como sede del mundial de 2022 quedó en evidencia la total anarquía alrededor del fútbol organizado. Los intereses económicos y geopolíticos que ellos mismos habían desatado superaron la estructura de gobierno y los estatutos de la FIFA.

Los EEUU siguieron las recomendaciones de Blatter quien les aseguró que obtendrían la sede de la Copa del Mundo 2022. No obstante, un almuerzo celebrado 9 días antes de la designación de Qatar, en el que participaron el Presidente Sarkozy, Michel Platini[3] y el actual emir catarí Tamim-Al-Thani cambió el sentido del voto de Platini a favor de Qatar. Esto enfureció a Clinton[4] y al mismo Blatter aunque trajo enormes beneficios económicos a Francia. Qatar pagó a Francia más de 24 mil millones de dólares por 80 aviones de pasajeros Airbus y 24 aviones de combate Rafale, también un fondo de inversión catarí compró el equipo Paris Saint-Germain y la empresa Thales aseguró el contrato para la señalización del metro de Doha[5]. Queda aún la duda si Platini fue un tonto útil o si se benefició de alguna manera.

El FBI construyó su caso con la valiosa colaboración de Chuck Blazer, Secretario General de la CONCACAF[6], al aplicarle la ley RICO[7]. Esto les permitió conocer muchos detalles de los niveles que ha alcanzado la corrupción dentro de la FIFA. Sin embargo, la justicia americana resultó ser muy selectiva, solo acusaron a dirigentes y empresarios latinoamericanos de empresas intermediarias y obviaron por completo el papel de las cadenas de televisión que fueron parte del esquema de sobornos para obtener los derechos de transmisión.

Así como quienes exclaman ¡El INE no se toca! para preservar los privilegios de los partidos políticos cuando la nueva realidad política de México reclama mayor democracia directa, los norteamericanos dejaron intacta la estructura de la FIFA para seguir subastando al mejor postor los derechos del fútbol, al tiempo que jugadores sometidos por sus patrocinadores, aficionados ludópatas desengañados, corporaciones defraudadas[8] y países relegados para ser sede mundialista, exigen transparencia y reglas claras para lucrar en igualdad de circunstancias del deporte y reproducir sus capitales.

Ante esta aplastante maquinaria de intereses económicos y comerciales podemos rescatar el valiente gesto de Cristiano Ronaldo cuando en una conferencia de prensa hace a un lado dos refrescos de Coca- Cola ―Patrocinador de la FIFA― y pone en su lugar una botella de agua[9]. También es justo reivindicar a Diego Armando Maradona, el único futbolista que se atrevió a criticar abiertamente a Blatter en la cúspide de su poder. Fuera de lo anterior el mensaje es claro y contundente: el dinero manda en el fútbol.

 

Está disponible en plataformas digitales un documental The FIFA Family: A Love Story y al menos 4 docuseries que revelan la corrupción y el poder supranacional de la FIFA: Los entresijos de la FIFA | NetflixFIFA Gate, por el Bien del Fútbol | @CanalCatorcemxGoles en contra | Netflix  y «El Presidente» Temporada 2 I Amazon Prime. El siguiente artículo contiene una reseña de los eventos: Así se incubó el Fifagate, el escándalo más grande en la historia del deporte | EL ESPECTADOR
Fue precisamente por sobornos que ISL pagó a Havelange por lo que tuvo que renunciar en 2011 a su puesto como Presidente Honorario de la FIFA y miembro del Comité Olímpico Internacional. Estos fueron revelados en un reportaje de la BBC en noviembre de 2010 donde divulgó detalles de un documento confidencial de la firma de mercadotecnia deportiva que incluía una lista de 175 pagos recibidos por altos cargos de la FIFA a cambio de la concesión de contratos de televisión y derechos de patrocinios durante los mundiales celebrados en la década de los 90.
Uno de los mejores jugadores de Francia y entrenador de la selección de Francia durante cuatro años y fue el coorganizador de la Copa del Mundo de 1998 en Francia. En 2007, se convirtió en el primer exjugador en ser elegido presidente de la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA). Fue distinguido en su país como “Caballero de La Legión de Honor’ en 1985′.
El expresidente nortamericano Bill Clinton fue nombrado director honorario de la candidatura estadounidense al Mundial de Qatar 2022.
La cereza del pastel de la lucrativa cooperación franco-catarí podría ser que la selección gala alzara la copa mundial en Doha el próximo 18 de diciembre.
Confederación de Fútbol de la Asociación del Norte, Centroamérica y el Caribe, una de las seis Confederaciones continentales que integran la FIFA, que presta servicios a 41 Asociaciones miembro, desde Canadá en el norte hasta Guyana, Surinam y la Guayana Francesa en el sur.
La ley RICO “Ley de Organizaciones Corruptas e Influenciadas por Extorsión” es una ley federal dictada en EEUU el 15 de octubre de 1970 que ha permitido acabar con múltiples organizaciones mafiosas. Una de sus características es que existe la posibilidad de aplicar prisión preventiva oficiosa, que fue el caso con Chuck Blazer.
Mastercard en 2006 demandó a la FIFA por no respetar el derecho de tanteo al otorgar a su competidor VISA el patrocinio de las copas del mundo de 2010 y 2014. En acuerdo extrajudicial recibió 90 millones de dólares de compensación. Budweiser, la cervecera norteamericana patrocinadora del mundial de Qatar, no pudo vender sus productos en los estadios.
El gesto viral de Cristiano Ronaldo durante una rueda de prensa: «Agua. Coca-Cola no»
 

 

 

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