Josep Borrell, el Alto Representante para Asuntos Exteriores y Seguridad de la Unión Europea, expresó recientemente la idea de que Europa es un jardín y el resto del mundo una jungla. Más allá de la tesis de superioridad implícita en su discurso de segregación, mismo que sustentó el fascismo en el Siglo XX, el Canciller de la Unión Europea parece no percatarse del colapso gradual pero cada vez más acelerado de la civilización europea. Con el auge de China y posterior a la crisis financiera de 2008 se empezaron a sentir enormes presiones para sostener el estado de bienestar construido durante la postguerra.
A través de la cotidianidad de una familia, los Lyons de Manchester, la miniserie Years and Years[1] refleja muy bien lo que está pasando en Europa. Por medio de las situaciones que enfrentan y que proyecta al futuro nos muestra cómo se adaptan a cambios cada vez más desconcertantes. A partir de fenómenos como el Brexit o personajes como Donald Trump, Years and Years extiende hasta 2034 las líneas narrativas del presente para especular qué podría pasar y cómo eventos que pensábamos imposibles, los llevan gradualmente a un profundo deterioro de su vida. Cuando llegamos al final de la serie no sabemos si estamos ante una distopía para la élite del Norte Próspero, o ante una realidad cotidiana en el Sur Global.
Nadie olvida que el bienestar de Europa se construyó a expensas del saqueo del resto del mundo, con la extracción de riqueza minera, agrícola y el trabajo esclavo de los pobladores de sus colonias. El deseo de Alemania por redistribuir las riquezas que no consiguió para vivir la misma vida próspera de Francia, Reino Unido, España, Holanda, Bélgica y Portugal desató las dos sangrientas guerras mundiales del siglo pasado. La paradoja es que el crecimiento económico de los últimos años en Europa fuera sostenido por el superávit comercial de Alemania a costa del endeudamiento de países de la periferia; Portugal, Italia, Grecia y España, quienes debido al colapso financiero de 2008 enfrentaron una crisis de deuda y sin rubor fueron llamados «PIGS», el acrónimo despectivo y racista que por su significado en inglés, «cerdos», justificó la depredación de sus economías. Europa empezó a devorarse a sí misma[2] para luego fragmentarse en 2016 cuando Gran Bretaña votó en un referéndum salir de la UE y ahora, ante presiones de los EE. UU., impone sanciones a Rusia que les han resultado contraproducentes provocando una grave escasez y una escalada en los precios de la energía y los alimentos.
Borrell busca convencer a otros países que abandonen su neutralidad y se unan a Europa y a los EE. UU. para sancionar a Rusia. Exigen mucho y tienen poco que ofrecer. Su «jardín» es cada vez más pequeño y parecido a la jungla que desprecia por el deterioro de los insostenibles niveles de vida de su población[3]. Además, sus lamentables declaraciones evidencian el sentimiento neoconservador que ha impulsado a las ultraderechas en todo su continente. Por lo mismo no es extraño que China, India, Indonesia, Brasil, Sudáfrica, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos[4], países con tres cuartas partes de la población mundial y que representarán el 60% de la economía global en 2030, se niegan a sacrificar sus intereses de seguridad y desarrollo para sancionar a Rusia por la invasión a Ucrania. Esto nos habla que el mundo enfrenta una nueva Guerra Fría, y que el ascenso económico de China garantiza que el nuevo bloque contrahegemónico dispondrá de una enorme cantidad de recursos financieros en relación con las antiguas potencias comunistas.
México ha usado la retórica diplomática de la autodeterminación de los pueblos para construir su autonomía y de esta manera poder navegar con cierta dignidad por el hostil terreno geopolítico. Muchos «países de la jungla» vemos hoy que una posición no alineada sirve mejor a los intereses nacionales. México puede negociar con astucia un rumbo independiente de las élites postcoloniales europeas, de la hegemonía estadounidense y del ascenso de China. Antes de alinearnos al nuevo régimen financiero, tecnológico y militar de Occidente, debemos asegurar nuestra soberanía energética y alimentaria, garantizar el acceso a las tecnologías esenciales para la transición energética y para el despliegue de redes de telecomunicaciones de siguiente generación. Podemos y debemos obtener el máximo de concesiones para proteger de los jardineros depredadores «nuestra jungla», este maravilloso lugar por el que luchamos para florecer y construir una patria que asegure una vida digna para todos y un futuro próspero a nuestros hijos.
La normalidad como crisis | La Tempestad
Escribí el año pasado del tema en mi artículo Un solo mundo mal desarrollado – El Soberano “La adaptación al cine del libro Adults in the Room de Yanis Varoufakis revela cómo el sobreendeudamiento que ha perpetuado el dominio y depredación coloniales se impone hoy en día a países de la Unión Europea. Como en la pintura de Saturno devorando a un hijo vemos en la película discusiones didácticas de política económica que muestran las deshumanizantes consecuencias de las medidas impuestas por la Unión Europea al pueblo griego ante el fracaso de las gestiones del recién elegido gobierno para renegociar los términos de pago de la enorme deuda heredada de gobiernos anteriores”
Vuelven las colas del hambre a Madrid Son cada vez más comunes las imágenes de “Las colas del hambre” donde vemos familias vulnerables de clase media en Italia o España haciendo largas filas para recibir alimentos gratuitos para subsistir
El no alineamiento: la nueva palanca de negociación de los BRICS – El Grand Continent
