Totalitarismo Sanitario

En memoria de María Guadalupe Morales Valle 12/IX/56-06/V/20

México dejará de actualizar el semáforo epidemiológico a partir del 2 de mayo por la disminución sostenida de la demanda de atención médica. En cambio, la semana pasada, habitantes de Shanghái golpearon ollas y sartenes; derribaron vallas de acero afuera de complejos residenciales como protesta por tener a más de 25 millones de personas en confinamiento durante tres semanas.[1] Más allá de la solvencia económica de cada país y sus capacidades para limitar la movilidad, la actitud hacia el patógeno determinó las acciones de sus gobiernos ante la pandemia. A más de dos años de la declaración de la emergencia sanitaria por parte de la OMS podemos hacer algunas reflexiones.

Países que vieron al covid-19 como una amenaza a la seguridad nacional impusieron severas restricciones a su población. Tal es el caso de China que estableció una política de «cero covid» en la que desde el primer caso confirmado encerró a la población de la localidad. Países de Europa compitieron entre sí para ver quiénes tenían mayor capacidad de someter a sus ciudadanos. Muy paradójico fue que el Estado Francés tuviera la capacidad policial para hacer cumplir tan rigurosa exigencia y al mismo tiempo fuera incapaz de conseguir tapabocas para sus habitantes.[2] Y ni hablemos de las normas centradas en el bienestar de las mascotas de España.[3] Por ser islas, Nueva Zelanda y el Reino Unido establecieron un estricto cerco sanitario. Todas estas naciones trataron de evitar la dispersión del virus a costa de enormes restricciones sobre la población y de gastos que resultaron inútiles porque ninguna medida fue infalible, pues tarde o temprano los contagios llegaron, como la ciencia nos advirtió.

México tuvo un enfoque alternativo: tratar al virus como un fenómeno biológico y desarrollar estrategias conectadas con los implacables procesos evolutivos de la naturaleza. Ninguno de los virus respiratorios que han causado epidemias, incluida la influenza, han desaparecido de la humanidad. Por tanto, era inevitable transitar del estado epidémico al endémico con el virus SARS-CoV-2. Mientras esto ocurría, es decir, mientras nos acercábamos a la inmunidad de rebaño, había que proteger a los sectores más vulnerables, atender a las personas contagiadas y mitigar los efectos colaterales; desde los delicados problemas de salud mental derivados por el encierro y la infodemia, hasta las graves consecuencias de la recesión económica.

El virus nos encontró muy mal parados en México. Una población con los factores de riesgo más elevados del mundo en obesidad, diabetes e hipertensión y un sistema de salud precario vaticinaban una tragedia aún mayor. Sin embargo, la implementación del semáforo sanitario[4] y la reconversión hospitalaria permitieron atender en el sistema público de salud a quienes en su momento lo necesitaron, incluyendo al mismo Carlos Slim[5].

Naciones que sucumbieron a la tentación autoritaria despertaron sospechas de las autoridades en su población, de donde surgieron grupos que se revelaron ante cualquier medida sanitaria[6] repitiendo así la historia de hace 150 años cuando nació el fenómeno antivacunas.[7] Mientras tanto México se convirtió en el destino favorito de cientos de miles de nómadas digitales que huyeron del caos en sus países.[8]

Así como la Gran Muralla China no pudo contener a sus invasores, la mano dura resultó inútil para detener al virus. Sin embargo, sirvió para perfeccionar medidas de confinamiento, coerción, segregación, control biométrico, de discriminación y aislamiento social: un arsenal de ensueño para cualquier régimen totalitario. Como alternativa para alcanzar el objetivo colectivo de efectividad de las vacunas tenemos la campaña universal de vacunación en México, que aun siendo voluntaria, cubrió al 91% de la población mayor a los 18 años llegando al 87% de la población objetivo.[9]

En un entorno global de creciente autoritarismo[10] México transita hacia la normalidad habiendo enfrentado la pandemia con un enfoque humanista demostrando así que la solidaridad y cooperación de la gran mayoría arrastran con el ejemplo al resto de la sociedad obteniendo los resultados deseados con orden y eficacia. Con esto en perspectiva, ¿en qué tipo de país te gustaría vivir?

[1] Cacerolazos y enojo masivo por confinamiento en China
[2] La globalización de la estupidez, Jorge Zepeda Patterson Septiembre 11, 2021
[3] Normas para pasear a los perros durante el estado de alarma en España
[4] Michael Ryan, director ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS, reconoció el semáforo epidemiológico implementado en México.
[5] Slim cumple 81 años ingresado en un hospital público por la covid-19
[6] Prevención del covid-19: por qué hay gente que se opone a medidas que han demostrado salvar vidas
[7] La curiosa historia de cómo el movimiento antivacunas nació hace 150 años en Inglaterra
[8] Coronavirus en México: cómo el país se convirtió en un oasis para turistas internacionales en medio de la pandemia (hasta para los que tienen que pasar cuarentenas)
[9] Cifras de México al 3 de mayo, Cierre del ciclo epidémico del #COVID19 
[10] Los nuevos rostros del autoritarismo de izquierda y derecha en el mundo

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