Un solo mundo mal desarrollado

La adaptación al cine del libro Adults in the Room de Yanis Varoufakis   revela cómo el sobreendeudamiento que ha perpetuado el dominio y depredación coloniales se impone hoy en día a países de la Unión Europea. Como en la pintura de Saturno devorando a un hijo[1] vemos en la película discusiones didácticas de política económica que muestran las deshumanizantes consecuencias de las medidas impuestas por la Unión Europea al pueblo griego ante el fracaso de las gestiones del recién elegido gobierno para renegociar los términos de pago de la enorme deuda heredada de gobiernos anteriores.

Cuando el capitalismo ya no tiene de dónde alimentarse, se devora a sí mismo, por lo que cada vez más ciudadanos de las democracias occidentales experimentan en carne propia la explotación que durante siglos han sufrido pueblos colonizados. ¿Podremos sostener con esto la premisa de que existen dos mundos, uno desarrollado y otro subdesarrollado?

Aceptemos como evidencia el aumento en la prosperidad en países que durante la postguerra construyeron un Estado de bienestar para establecer que sí existió un mundo desarrollado. Sin embargo, la tragedia griega no es muy diferente a lo que se vive en Estados Unidos: un creciente número de grupos sociales precarizados por las exorbitantes deudas hipotecarias, estudiantiles y al consumidor que les condena a una nueva forma de esclavitud.  La iniciativa Tu deuda son los activos de alguien más  es solo una de tantas que exige la cancelación de deudas.

Para favorecer privatizaciones, en algunos países se han desmantelado instituciones que antes atendieron la salud pública, regularon los mercados financieros, protegieron al medio ambiente y al consumidor. ¿Qué impide que su población no enfrente las mismas penurias de los ciudadanos de países del mundo subdesarrollado? Ya vimos escenas dantescas en Milán, Madrid, Nueva York y Londres ante la emergencia sanitaria que provocó covid-19, también en Alemania y Bélgica con la destrucción y muerte causadas por las inundaciones del pasado septiembre; así como en Norteamérica, por los fallecimientos por sobredosis de la Crisis de Opioides provocada por la familia Sackler con la aprobación de la FDA para el uso generalizado del Oxycontin. ¿Cuánto tiempo más deberemos esperar para verles migrando o convertirse en refugiados climáticos?

Prevalece una ceguera colectiva —como de la que habla Saramago— para reconocer que el modelo de crecimiento económico ilimitado es el causante de la rampante desigualdad, la devastación de los ecosistemas y la explotación de un creciente número de personas en el mundo. Al igual que en El ensayo sobre la ceguera, notamos que los pocos que pueden ver y darse cuenta de lo que está pasando callan porque se benefician del status quo o, peor aún, como el caso del personaje ciego de nacimiento, que abusa de quienes enfermaron de ceguera aprovechando sus otros sentidos mejor desarrollados.

Nuestro deseo de construir una sociedad más justa nos hace ver en el espejismo del progreso material de Occidente un modelo a alcanzar sin reconocer que esas sociedades se construyeron con despojos de guerra, saqueando sus colonias, explotando trabajo esclavo y a costa del deterioro ambiental. Obviamos el hecho que sus estilos de vida no pueden replicarse en todo el mundo ya que no existen recursos naturales suficientes y que, en estos países, donde la gente vive mejor, la tasa demográfica es muy baja o incluso negativa por lo que hoy más que nunca los trabajadores inmigrantes se vuelven esenciales.

¿Será que no existe un mundo desarrollado y uno subdesarrollado, sino un solo mundo mal desarrollado en donde nadie se salva de ser devorado?

https://www.marca.com/tiramillas/album/2019/03/01/5c792667ca4741474c8b45c5_30.html

Un solo mundo mal desarrollado

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