A diferencia de hoy, cuando algunos periodistas ya son capaces de predecir magnicidios al unísono, —como un coro de profetas[3]— en aquél entonces se le acusaba al Jefe de Gobierno de “no actuar a tiempo”, de complacencia, de ineptitud, de negligencia, de complicidad, en suma: de no haber anticipado el magnicidio del popular cómico y dealer de las celebridades[4].
Ese 7 de junio de 1999, durante largas horas Televisa y TV Azteca transmitieron imágenes del lugar del asesinato, hicieron entrevistas lastimeras y alarmistas, pero sobre todo, criticaron al Gobierno del Distrito Federal por la poca acción ante la delincuencia que se vivía en la ciudad. «Alguien tiene que renunciar», dijo Jacobo Zabludovsky en el noticiero del programa Hoy, de Televisa. «La responsabilidad es de Cuauhtémoc Cárdenas…», afirmó enojado el periodista Jorge Garralda en su programa A Quien Corresponda, de TV Azteca.
El linchamiento mediático al Procurador de Justicia del Distrito Federal, Samuel del Villar, no tenía precedentes, por eso se considera que en ese día nació un nuevo estilo periodístico en México en el que las televisoras se convirtieron en un arma en contra del Estado. Desde entonces se ha utilizado en momentos estelares y de alto rating de la Televisión Mexicana como durante la guerra contra las drogas de García Luna y Felipe Calderón, con el montaje del siglo del caso Florence Cassez-Vallarta; en el sismo de 2017, con el mito mediático de Frida Sofía en el Colegio Rébsamen; durante la pandemia con aquella infame sentencia de No le hagan caso al Dr. Hugo López-Gatell y recientemente con el virus del comunismo en los Libros de Texto de la SEP, haciéndonos recordar cuando nos alertaba del “chupacabras”[5], cuando éramos felices y no lo sabíamos.
Los voceros del nuevo estilo periodístico han perdido efectividad entre “los jodidos”[6], pero ha encontrado eco en grupos sociales que desde hace cinco años dicen que ya no les gusta lo que pasa en el país. Aunque no les ha ido mal repiten lo que sus comunicadores “de confianza” les dicen. Utilizan un hecho aislado, como el asesinato de Paco Stanley, para extrapolarlo en una crisis de seguridad pública. Cualquier incidente personal se magnifica para establecer categóricamente el fracaso absoluto del gobierno. No les importan los sondeos de opinión, ni las claras tendencias en reducción de muertes violentas, ni el crecimiento de la economía, o el manejo responsable de las finanzas públicas, ni las estrategias de desarrollo económico del sureste, ni la apuesta por la soberanía energética, alimentaria y en materia de salud.
Conozco personas que parecen ser muy desdichadas porque las desdichas anunciadas no se han cumplido en México. El periodismo que anticipa fatalidades que nunca llegan les llevó a comprar sus dolaritos apostando al fracaso de las políticas económicas del gobierno, y ahora que les conviene invertir en pesos, no saben si asumir la pérdida o resignarse a los bajos rendimientos en el extranjero. Con morbo siguieron la tenaz lucha en contra del huachicol para toparse con la compra de la refinería de Deerfield Park mientras arrancaba la producción en Dos Bocas. Lograron frenar la Reforma Energética para enterarse que Iberdrola vendió a la CFE sus Plantas de Generación. Añoran viajar por tren en Europa o al menos que por fin termine el tren México-Toluca que les prometió Peña Nieto, para ver que está por inaugurarse el monumental Tren Maya y el geoestratégico Ferrocarril Transístmico.
Esta temporada electoral pondrá a prueba la estrategia de atacar todas las acciones de este gobierno para conformar una sólida oposición. Mientras tanto siguen alimentando el pesimismo y desánimo estoico de quienes enfrentan la decepción de una terca realidad que una tras otra, una tras otra, les ha impedido saborear cada desdicha nacional que anticipan por encargo sus voceros, disfrazados de adivinos, comediantes o payasos, todos ellos profetas de un desastre que nunca llega. O acaso, ante su desesperación, ¿estaremos hablando muy pronto en México de una profecía autocumplida?
[1] El show, crónica de un asesinato. E1
[2] El día que El Tigre Azcárraga se destapó como “soldado del PRI” – Infobae
[3] Querer otro Colosio – SinEmbargo MX
[4] ¿Quién le daba la droga a Paco Stanley?: un amigo del conductor lo reveló – Infobae